¡Te Dije Que Verás la Gloria de Dios!

Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios? (Juan 11:40)

El Capítulo 11 de San Juan narra la historia de la muerte de Lázaro, un amigo de Jesús, quien fue resucitado después de cuatro días. ¡Claro que esto no sucedió sin que antes hubiera gran lamento e incluso reproche por la tardanza de Jesús!

Las hermanas de Lázaro habían pensado que ya era demasiado tarde. Habían pensado que si Jesús hubiera estado allí cuando su hermano enfermó, él no habría muerto.

Jesús le dijo a Marta “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá.” (Juan 11:25). Marta creía esto. Marta creía que los muertos resucitarían al final de los tiempos. Lo que ella aún no creía era acerca del poder de Jesús para resucitar a los muertos hoy mismo.

Estimado amigo y hermano, Jesús tiene el poder de resucitar todo lo que esté muerto. Quizá por causa del dolor usted no ha escuchado la voz del Dios de resurrección. Por favor permítame preguntarle: ¿Ha muerto en usted la esperanza? ¿Han terminado sus fuerzas? ¿No ve salida a su problema? ¿Ha perdido la paz y el gozo? Pues, ahora déjeme decirle que Jesús está a su lado diciéndole una vez más, ¿” No te he dicho que si crees verás mi gloria”?

Conforme nos enseñan las Sagradas Escrituras, hay dos acciones que debemos tomar para poder ver la gloria de Dios. Estas dos acciones son oír a Jesús y creer en él. Nótese bien que la cita bíblica comienza diciendo: Jesús le dijo: ¿No te he dicho…”? Lo cual indica que ya había hablado antes. También suena como a regaño, ¿Cierto? ¡Por supuesto que Jesús nos ha hablado muchas veces! Pero es necesario mantener los oídos espirituales bien afinados para oírle cada vez que él nos hable.

Jesús termina diciendo: “Si crees verás la gloria de Dios” haciendo mención a los ojos y al corazón. Digo los ojos, para referirme a la visión espiritual. Y cuando digo el Corazón (no de carne), hablamos del centro de nuestro ser con el cual podemos creer, como está escrito:

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. (Romanos 10:10)

El hombre natural (los que no son espirituales) no pueden recibir las verdades de parte del Espíritu de Dios. A ellos les parece una locura, porque solo pueden ver con sus ojos físicos. Es por eso que comúnmente les escuchamos decir, “Si veo creo”.  Pero opuestamente a esta percepción natural está Jesús diciendo: “Si crees verás”.

Para creer en el plano natural, solo se necesita tener visión física o palpar lo tangible. Pero ese tipo de fe es limitada y relativa. Mas la fe sobrenatural es absoluta. Es esa fe que no se basa en lo visible sino en lo invisible. Es decir, en lo que Dios dice.

“Todo lo visible es temporal; pero lo invisible es eterno.”

“La incredulidad ciega los ojos espirituales y no permite ver lo invisible. Mas por mi fe puedo ver y obtener lo que espero.”

“No podemos ver en el mundo invisible aquello que de Dios no hemos oído ni creído.”

Si anhelamos recibir ricas y abundantes bendiciones. Si queremos ver una resurrección, el primer paso que debemos dar es oír la voz de Jesús. Luego de haber oído, nuestro corazón se hará sensible para creer. Y, por último, nuestros ojos espirituales verán lo que Dios nos ha preparado.

Sean hoy abiertos nuestros oídos para oír,

Lo que Dios de antemano nos ha hablado.

Seamos los creyentes que podamos decir,

Dios es siempre fiel y todo lo ha preparado.

 

¿Cuántas veces Jesús me ha dicho ciertamente?

¿Que si de corazón creo veré su gloria manifiesta?

Si creo en su palabra y no en lo que diga la gente,

No seré avergonzada y obtendré mi recompensa.

 

Con los ojos abiertos llegó el tiempo de avanzar,

Enfocados en el galardón que Dios ha prometido.

Creyendo en la fidelidad de la Palabra de Verdad,

¡Verás la gloria de Dios, con seguridad te lo digo!

 

Tú mi amigo, ¿Ya decidiste creer en el salvador?

¿Has determinado caminar mirando al invisible?

Si lo haces vas a obtener respuesta a tu clamor,

Y tu fe te convertirá en un guerrero invencible.