¡NO SÉ QUÉ ESCOGER!

¡NO SÉ QUÉ ESCOGER!

Porque para mí, seguir viviendo es Cristo, y morir, una ganancia. Y si al seguir viviendo en este cuerpo, mi trabajo puede producir tanto fruto, entonces no sé qué escoger.

Me es difícil decidirme por una de las dos cosas: por un lado, quisiera morir para ir a estar con Cristo, pues eso sería mucho mejor para mí;  pero, por otro lado, a causa de ustedes es más necesario que siga viviendo.(Filipenses 1:21-24)

Me encontré un artículo con un pensamiento humanista, que entre la lista de sus consejos dice: “Si usted quiere tomar las mejores decisiones en su vida, le aconsejo que se conozca a sí mismo y siga sus propios instintos”. ¡Esto es totalmente contrario a lo que la Palabra de Dios enseña mi estimado amigo, y podría llegar a confundirlo! Es por eso que entendiendo la importancia de tomar sabias decisiones, me siento comprometida a alertarle sobre el tema.

El texto del encabezamiento es muy conocido y citado por la mayoría de los cristianos, ya que revela el compromiso de vivir en esta tierra para agradar y servir al Señor Jesucristo.

El apóstol Pablo cuando escribe la Carta a los Filipenses, estaba prisionero en Roma por predicar el Evangelio. No obstante, seguía dando aliento y buen ánimo a la Iglesia. Él se encontraba en un dilema, no sabía si partir con Cristo por ser mucho mejor, o quedarse en la tierra para seguir sirviendo a los demás. Sin embargo, debido a la gracia del Señor y al amor innegable que en su corazón había, decidió permanecer en la tierra por causa de nosotros. Él supo escoger lo que es Necesario. Subrayo necesario porque ahí está la clave. Nuestra vida no puede ser regida por deseos egoístas. Nuestra vida cobra sentido cuando entendemos el propósito por el cual fuimos creados. (Efesios 1:3-6)

También es necesario que con más diligencia atendamos el llamado que cada uno ha recibido de manera particular para servir al Señor. Aunque digas “Yo no sé predicar” ... "Yo no sé evangelizar" ¡Sí tienes algo amado hermano!... Tú has sido salvo por la sangre de Cristo. Presenta entonces el poder de esa sangre a los que te rodean y diles qué ha hecho Dios en tu vida.

Y a usted estimado amigo. Usted que aún no ha recibido a Jesucristo como su Salvador, Hoy es el día en que debe tomar la decisión. Ya lo ha pensado bastante, ha oído hablar del tema muchas veces. Tiene el conocimiento. Entonces HOY DECIDA por su salvación.

Quisiera compartirle dos experiencias que marcaron mi vida, a usted que toma tiempo para leer mis reflexiones. Dicho sea de paso, cada una de ellas son extraídas de mi propia vivencia, y lo hago con el propósito de presentarle el Evangelio que sigue tan VIVO como el día en que nuestro Señor Jesucristo lo presentó aquí en la tierra mientras caminaba con sus discípulos. Este Evangelio sigue haciendo milagros a través de la persona del Espíritu Santo. Y es el mismo Espíritu Santo quien me guía a escribir para ser de bendición.

En la década de los años Noventa, me visitaba con frecuencia una pareja de esposos líderes de la iglesia donde yo me congregaba. En una de sus visitas, el Señor me inquietó a abrir el closet de mi ropa y decirle a la esposa: “Toma el vestido que más te guste”. ¡Está segura! - Reaccionó ella - ¡No piense usted que yo estaba haciendo esto con placer! ¡Claro que no! Mi corazón latía aceleradamente por miedo a que tomara el vestido que a mí más me gustaba. ¡OH, Dios estaba haciendo algo!  Claro, estaba liberándome del egoísmo y de otras ataduras. ¿Qué creen que sucedió? ¡Esta amiga justamente tomó el vestido que a mí más me gustaba! ¡El más nuevo y el más hermoso!

Por ese palpitar de mi corazón yo sabía claramente que algo sobrenatural estaba sucediendo. También era consciente de que debía despojarme de aquello que más quería y que me impedía bendecir a otros. Cuando hice la renuncia entregando en sacrificio lo que más me gustaba, entonces fui habilitada para dar y recibir de lo mismo que yo había entregado. 

En otra ocasión, en el año 2002 fui a visitar la congregación que pastoreaba una amiga. A la hora del almuerzo, una de las líderes me entregó un par de zapatos nuevos de cuero de alta calidad. Al mirarlos y colocarlos en mis pies, quise rechazarlos porque no eran de mi talla; pero una voz interior ordenó: ¡Recíbelos!

Viajé de regreso a la ciudad donde yo vivía con mis dos hijos adolescentes. Estando ya en casa oré diciendo: “Señor, estos zapatos me quedan grandes. No son para mí. Por favor dime a quién se los debo regalar.” Oí en mi espíritu claramente el nombre de una pastora a quien debía llevárselos. Los empaqué y viajé hacia su casa. Cuando le hice entrega de los zapatos, la pastora se los colocó y eran exactamente los de su talla. ¡Ella estaba asombrada y muy feliz! Eran los zapatos que estaba esperando. Pues, los únicos que tenía estaban rotos y con ellos evangelizaba. Nosotras dos experimentamos gran alegría y gratitud. ¡Alabado sea Dios! 

Hola! Quisiera decirte algo en forma de pregunta:

¿Qué necesitas entregarle al Señor que te cuesta?

¿Será que hasta el solo hecho de pensarlo te asusta?

¿Será que no eres consciente o no te has dado cuenta?

 

El apóstol Pablo es un hombre que nos da inspiración,

Porque hizo lo correcto aunque fuera un gran sacrificio.

Estaba en una cárcel romana sin una real justificación,

Y en medio del dolor prefirió servir al Señor Jesucristo.

 

Él prefirió no morir pero lo hizo de manera figurada.

Pues renunció a privilegios por causa del evangelio.

Hoy me toca a mí y a ti renunciar a la vida pasada,

A todo lo que nos esclaviza y nos impide ir al cielo.