MI HACHA ES PRESTADA

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;

echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6-7)

 

Ayer estudiando la palabra de Dios, mi esposo y yo leíamos una historia que dice así:

Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho.

Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagamos allí lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad.

Y dijo uno: Te rogamos que vengas con tus siervos. Y él respondió: Yo iré.

Se fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera.

Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada!

El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro.

Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó. (2 Reyes 6:1-7)

Esta historia nos llevó a reflexionar acerca de varios aspectos de nuestra vida, y a identificar aquellas cosas que necesitamos rendir en las manos de Dios con humildad para que no se conviertan en motivos de preocupación.

Iniciamos el estudio bíblico leyendo 1 Pedro 5:6-7 que nos habla de humillarnos bajo la poderosa mano de Dios, y de echar toda ansiedad sobre él.

¿Y cómo concuerdan los textos citados?

¿Cómo podríamos correlacionar la humillación y la ansiedad con la pérdida de un hacha?

¡Esto parece no tener sentido! ¿Cierto?

¡Pues bien! En esta historia vemos a un hombre que al perder su hacha pide ayuda al profeta Eliseo. El hombre supo reconocer su incapacidad para recuperar el hacha. Pero también confió en que el profeta podía hacer algo. Tanto era el respeto y la confianza que tenía hacia el profeta que le llamó “señor mío”.

Nosotros los hijos de Dios muchas veces también vivimos situaciones embarazosas. Es como si tratásemos de cortar madera o de construir algo “con el hacha bajo el agua”.

¿Qué estás tú tratando de construir?

¿Qué herramientas estás utilizando?

¿Le has dicho al Señor que te acompañe?

¡El riesgo que tomamos si vamos a trabajar solos, y por desventura “el hacha cae al agua”, es que no habrá alguien que la pueda sacar de allí!

También hay ocasiones cuando la herramienta que necesitamos para construir nuestros planes se encuentra en las profundidades. ¡Pero recuerde! ¡Es solo a través de nuestras oraciones que podemos acceder a esas profundidades!

Pregunto: ¿Ha estado usted alguna vez en espera de recibir una respuesta de Dios, pero la respuesta no sube a la superficie? Sinceramente, ¡Es como si todo se detuviera! Es como si Dios mismo dijera: ¡Espera, no hagas nada todavía!

Me atrevo a imaginar que, si el hijo del profeta se hubiera zambullido para tomar el hacha haciendo alarde de sus propias habilidades, habría perecido o habría salido frustrado a causa de su incapacidad.

Hay cosas que están ocultas en áreas muy profundas donde solo Dios puede acceder para rescatarlas y hacerlas subir a la superficie. ¿Sabe usted qué hacer para que esas cosas suban a la superficie?

Sí...Debemos hacer exactamente lo que hizo el hijo del profeta: ¡Gritar! ¡Orar! ¡Hablarle al Señor! También debemos admitir que todo lo que tenemos es prestado, porque a Dios pertenecen todas las cosas.

Orando cada día con súplica y humillación,

Nuestra hacha Dios puede sacar del pozo.

Al trono de la gracia hagamos esta petición,

Y después cantaremos con júbilo y con gozo.

 

En la tribulación reconocemos nuestra debilidad,

Y delante de Dios nos humillamos completamente.

Echando sobre él toda nuestra carga y ansiedad,

Renunciamos al orgullo y a la altivez sinceramente.

 

Es riesgoso hacer proyectos sin orar primero,

Al Señor debemos comunicar lo que anhelamos.

Ciertamente si solicitamos a Dios un derrotero,

Jamás el hacha se va a caer de nuestras manos.

 

Pero si el hacha se cae como sucedió al hijo del profeta,

Haya sido por un descuido o haya sido por accidente.

Estoy segura que, como al sonido de la trompeta,

Dios oirá nuestro ruego y nos ayudará prontamente.