COMPLETA PAZ

Los que aman tu ley viven en completa paz, porque saben que no tropezarán. (Salmos 119:165)

Hay mucho que decir sobre la paz. Pero lo primero que llega a mi mente son las palabras dichas por el Señor Jesús a sus discípulos en razón de la incertidumbre que había en sus corazones. 

¿Creen ustedes que, si los discípulos hubieran estado en completa paz, Jesús le hubiera alentado a buscarla? ¡Claro que no! Jesús conocía la turbación de los discípulos a causa de los acontecimientos de esos días.

¿Y cuáles eran esos días?

Fueron aquellos días antes de la crucifixión. Exactamente unos momentos después de que Jesús anunciara la negación de Pedro.

¡Qué panorama tan sombrío que pondría la fe de los discípulos a tambalear!

Generalmente todos anhelamos la paz. Todos queremos vivir libres de preocupaciones y opresión. Justamente eso es lo que Dios quiere estimado amigo. Dios quiere que disfrutemos de su paz que sobrepasa todo entendimiento.

¿Y cómo podemos obtenerla?

¡Pues bien! El apóstol Pablo dijo inspirado por el Espíritu santo que, por nada estemos afanosos. Sino que le presentemos todo a Dios en oración; que pidamos, y demos gracias también. Así Dios nos dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará nuestros corazones y nuestros pensamientos por medio de Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7)

En otras versiones, el texto dice que por nada estemos ansiosos, preocupados ni afligidos. Así que, es coherente asociar el afán con la aflicción, con la ansiedad y la preocupación. ¡De eso exactamente Dios nos quiere librar! Pues, mientras estemos ansiosos y preocupados, nuestra alma podría ser oprimida. Mas gracias sean dadas a nuestro señor y salvador Jesucristo que nos da su paz para vivir en libertad.

La paz de Dios también nos permite vivir sin temor. Escuchémoslo de la boca del mismo Jesús cuando dice:

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (Juan 14:27)

Oro que amemos la palabra de Dios y la convirtamos junto con la oración en el centro de nuestras vidas. Oro por una completa paz en el corazón de los creyentes en Cristo Jesús.

La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento,

Sea guardando nuestra mente y nuestro corazón.

Amemos y atesoremos sus santos mandamientos,

Para disfrutar siempre de tan precioso galardón.

 

Dios promete darnos su paz de manera abundante,

La paz suficiente que necesitamos para estar en calma.

Y cuando la turbulencia sea para nosotros abrumante,

Él se hará presente y traerá reposo a nuestra alma.

 

Quiero por tanto que mi alma esté ligada a ti,

Y con todo mi corazón y mis fuerzas yo te ame.

Pues es la única manera en que yo podría vivir,

Para poder disfrutar esta vida sin tropezarme.

Sea tu palabra ¡Oh Señor un cántico para mí!

En la cual me permitas cada día regocijarme.